jueves, 8 de julio de 2010

Resistencia y Reconciliación


Entre las pocas cosas en que coinciden los "golpistas" y los "golpeados" es sobre lo que ambos denominan un 'despertar' del pueblo.

Cada grupo está convencido de que el pueblo ha despertado y que no permitirá más abusos de los gobernantes. Espero sinceramente que eso sea verdad.

Aunque no veo condiciones que produzcan una guerra civil en el corto ni en el mediano plazo, verdaderamente es el momento para que la ciudadanía hondureña asuma el papel que le corresponde al electorado en toda democracia moderna y viable. Sin embargo, persiste el tema de una incondicional "reconciliación" a partir de la cual es que Honduras podrá comenzar su camino hacia el éxito.

Esa reconciliación es más bien una fuente de discordia.

Mientras un segmento de la sociedad, predominantemente integrado por la Clase Media, ve el "despertar" como la convicción de que ellos deben involucrarse más en política y de hacerse escuchar más y mejor tanto en los partidos políticos tradicionales como en las esferas de gobierno, el otro segmento ve ese "despertar" como la convicción de que debe 'refundarse' a Honduras mediante la disolución de la República y la fundación de otra a partir de una nueva Constitución que garantizaría la verdadera justicia social y el fin de la pobreza y las inequidades.

Por supuesto, aunque podría considerarse peligroso tomar partido tan temprano, creo que puede serlo también no escoger un bando. Ante ello, yo ya he hecho conocida mi postura y creo que nuestra democracia puede cambiar desde adentro, sin revoluciones drásticas o violentas.

Pero sí necesitamos hacer cambios, rápidamente. Necesitamos replantearnos la forma de alcanzar el ideal que queremos para Honduras.

A manera de ejemplo: ¿Es adecuada nuestra división política en 298 municipios? ¿Porqué no reconocemos personalidad jurídica a los departamentos? ¿Prosperaremos si cada departamento se gobierna solo, con autoridades electas y presupuestos autónomos? Y si tuvieramos 18 entidades verdaderamente funcionales, ¿tendremos que modificar nuestro poder legislativo para que los Departamentos también estén representados en el Congreso?

Debemos plantearnos estas preguntas, y muchas más. Debemos también plantearnos una actitud crítica de las actuaciones del gobierno; una autogestión en la que hagamos más por nosotros mismos en lugar de que venga el Gobierno a hacer las cosas por nosotros; que creamos que podemos y merecemos triunfar con fundamento en educarnos, formarnos y forjarnos, y dar buen ejemplo a nuestros hijos, sobrinos, nietos y vecinos.

La Resistencia también es de hondureños. No debemos negar su existencia y debemos valorar en su justa medida su importancia política. Aunque fueron fundamentales en la victoria electoral de Pepe Lobo, exhiben carencias para formular una estrategia coherente con un proyecto político autónomo.

Si la Resistencia se presenta como una agrupación de la Izquierda Hondureña, la fragmenta aún más; si plantea una visión nacionalista, se contradice al idolatrar la figura de Hugo Chávez y sus satélites. Y si pretende fortalecer la institucionalidad hondureña, fracasa porque se ha aliado con entidades desordenadas e irresponsables que le ganan el repudio de quienes podríamos considerar discutir alianzas con ellos. No se perciben como aliados deseables por la actitud de su su liderazgo y la conducta de su membresía; ambos son impulsivos e inmaduros.

Aún así, su existencia real es necesaria, siempre que pueda sosegarse, agruparse, tornarse selectivos respecto de su membresía, y luego formular posturas críticas para desarrollar planteamientos viables.

Los "blancos" también deben organizarse aún más. Los 'pobres' y los 'ricos' están organizados políticamente. La Clase Media no lo está y debe hacerlo. Los partidos políticos deben convertirse en la arena en la que debe conquistarse el escenario político con el liderazgo de una clase media que asuma un papel que le permita avanzar en su propia movilidad social ascendente y no solo no impedir, sino que más bien IMPULSAR la movilidad social ascendente de aquellos que aún califican como 'pobres'.

En parte, el éxito se mide en términos financieros, pero no es el único parámetro de evaluación. Ni el más importante tampoco.

Sabremos si hemos tenido éxito cuando más y más hondureños puedan ver a los ojos al encuestador y respondan, "Sí. Soy Feliz".

martes, 6 de julio de 2010

Backwardism


On the onset of the twenty-first century, the ideological disputes which marked the end of the Cold War during the eighties, makes a worthless comeback to center-stage.

What should be a rich academic debate is, instead, a barren tug-of-war which seems to me is more in tune with the strategic expansion project of an extra-regional power, than an effort to improve living conditions for the Poor.

Instead of advancing, we move backwards. We are in the middle of an ideological confrontation which leads to destruction rather than creation; to question instead of proposing; to "feel" as opposed to planning, and to talk instead of doing. It's a vision that confronts the future against the past, treading backwards. It's "backwardism" in its purest form.

It's everywhere, but it's most visible in the streets. While Union leaders demand free education for their members' children, teachers are out on the streets, shouting slogans. As workers demand for a pay raise, their productivity diminishes.


It's the same with the Government. Instead of rallying us toward success, it focuses on ensuring foreign 'aid', while it dismisses scores of civil servants to hire its own political activists. The money it allocates to severance payments is a huge leap backward.

The antidote to Backwardism is a vision forward, striving for individual, local and national successes as connected goals. Businessmen must seek new markets, striving for quality for success; laborers must see their relationship with their employers as symbiosis rather than Class Struggle. The high liquidity of Honduras's banks must give way to opportunities, even if it is the result of consumerist behaviors.


The Middle Class must embark on a transition towards a more relevant political activism; conquering spaces in political parties, setting up city halls in their own neighborhoods and encouraging its kids to set up service-oriented businesses instead of looking for jobs.

There are no easy solutions. The workers are right when they read the situation and point to the hardships of making ends meet, but a mere increase in the minimum wage is not the solution.

Government-bashing isn't the best choice either. We must find solutions to our problems on our own, without renouncing on criticism of the Government. After all, the Constitution was created so citizens can restrict the Government and no the other way around.


We must believe we can make it and then, we must get going. Only looking forward, into the future, can we leave Backwardism behind, where it should stay.

Atrasismo


Iniciando la segunda década de éste nuevo siglo, las disputas ideológicas que marcaron el final de la Guerra Fría en los 1980's, vuelven a tomar un protagonismo improductivo.

Lo que debería ser un debate académico enriquecedor es más bien un forcejeo estéril que me parece que está más en sintonía con el proyecto de expansión estratégica de una potencia extra-regional, que en un esfuerzo por mejorar la calidad de vida de los más pobres.

En lugar de avanzar retrocedemos. Estamos inmersos en una confrontación ideológica orienatada a destruir y no a crear; a cuestionar y no a proponer; a "sentir" y no a planear; a "declarar" y no a hacer. Es una visión que confronta al futuro con el pasado, cuya dirección es hacia atrás. Es "atrasismo" en su más pura expresión.

Está en todas partes, pero es más visible en nuestras calles. Mientras los sindicalistas exigen educacion gratuita para el hijo del obrero, el maestro grita consignas sin ir a clases; mientras el obrero quiere un aumento salarial, su productividad disminuye.

El gobierno tambien camina para atrás. En lugar de arengarnos al éxito, se concentra en consolidar la "ayuda" exterior y en pasar la escoba de su color para contratar activistas. La plata que se va en prestaciones es un enorme salto en retroceso.

El antidoto contra el Atrasismo es ver hacia adelante, y orientarse al éxito individual, local y nacional como fines conexos. Los empresarios deben abrir mercados buscando el éxito con base en la calidad; los obreros deben ver su relacion con sus patronos más como una simbiosis que como una Lucha de Clases. La liquidez bancaria de hoy debe ser vista como una oportunidad aunque sea consecuencia de tendencias consumistas.

La clase media debe emprender una transicion hacia una actividad politica más trascendental; conquistar espacios en los partidos políticos, organizar cabildos en sus colonias; orientar a sus hijos a abrir empresas de servicios antes que buscar empleos.

Las soluciones no son fáciles. Los obreros analizan correctamente la situación cuando señalan lo difícil que es llegar a final del mes, pero un mero incremento salarial no es la solución.

Condenar al gobierno tampoco lo es. Debemos encontrar la solución a nuestros problemas nosotros mismos, sin que ello signifique renunciar a cuestionar al gobierno. Después de todo, la Constitución se creó para que los ciudadanos reprimamos al gobierno y no al revés.


Debemos que creer que podemos y luego, debemos actuar. Solo así, viendo hacia adelante, podemos dejar al Atrasismo atrás, donde debe estar.

viernes, 2 de abril de 2010

Sed de Agua y de Esperanza



"Si obedecieres mis preceptos que te mando hoy,
amando a tu Dios y sirviéndole con todo tu corazón y toda tu alma,
Daré la lluvia a tu tierra en su tiempo, la temprana y la tardía,
y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
Daré también pasto en tus campos para tus animales,
para que todos coman y se harten
"

Arde. El sol, siendo la estrella caliente que es, nos envuelve. Su luz brillante lo satura todo, mientras la tenue capita de gases que nos cubre y protege, se debilita. Fuego y humo; basura e ignorancia; corrupción y desidia, malévolo concierto que ha puesto al Hombre y a Natura en bandos opuestos.

Hoy esperamos la lluvia de mayo en marzo, porque no hay agua. Durante décadas se dejó de buscar el agua. No por falta de dinero; ha sido falta de amor a la Patria.

Hay voces que llaman a señalar directamente como culpables a los funcionarios que omitieron tomar decisiones. Tienen razón, pues deben responder por sus actos y por su falta de acción.

Aún así, no debemos descuidar la responsabilidad colectiva. Hemos tolerado, alentado, fortalecido e impulsado a los políticos aspirantes a funcionarios que se convirtieron en carga para la Patria. En lugar de pedirles cuentas, les pedimos favores, y por ello, también nosotros somos responsables.

Hoy estamos en el ojo de un huracán geopolítico. Fuerzas poderosas se movilizan contra nosotros, desde adentro y desde afuera. Pronto nos tocarán las puertas proponiendo una asamblea constituyente para re-alinearnos con una alianza inherentemente maligna cuyo objetivo es defenestrar a los Estados Unidos de su posición como la nación más influyente y poderosa del mundo. Se creen capaces de doblegarla y trabajan para lograrlo.

Tío Sam, por su parte, está ansioso por mostrarse como un hermano mayor, una potencia benigna y no un imperio. Ante el dilema planteado por Maquiavelo sobre si es mejor ser temido o ser amado, prefiere ser amado porque teme a quienes le temen y ante ello, infunde temor a quienes le aman.

A pesar del daño que podrán causar, estoy seguro que nuestros enemigos fracasarán. Nuestra población sabe que con estudio y trabajo puede prosperar y mejorar su calidad de vida.

Una generación que apuesta al cambio será un semillero de líderes visionarios que comprenden que es necesario hacer más grande el pastel. Así resultará que más de nosotros encontraremos la felicidad que proviene de la sensación de pertenencia, de logro y de bienestar.


Vendrán líderes que comprenden que no basta depender de la lluvia; que hay que señorear la Naturaleza, trabajar con ella para que nos favorezca; que construiremos una nación frondosa, próspera y buena, que contribuirá a la paz del orbe y al bienestar de sus ciudadanos.

Vendrán días cuando el agua fluirá gracias al buen gobierno y la buena ciudadanía; vendrán tiempos con justicia, cuando será innecesario que los demagogos engañen a las mayorías con promesas populistas. Vendrá la caída de los dictadores electos.

Vendrán días de agua limpia y transparente, como así serán nuestros políticos.

miércoles, 27 de enero de 2010

La Riqueza que Cuenta


Me encontré con una historia que hoy comparto.

Un hombre se fue de su país a trabajar y hacer fortuna, con la esperanza de volver a su terruño convertido en hombre rico. Trabajó afanosamente quince años, ahorrando todo mendrugo que caía en sus manos, hasta que llegó el día cuando consideró que tenía suficiente.

Invirtió su cuantioso capital en un gran cargamento de cera para llevar a su país, venderlo allá y así multiplicar su dinero.

Una vez cargada la cera en el barco, un comerciante a quien había conocido algún tiempo atras, se le acercó y le explicó que la cera no era una buena inversión para él, pues en su país era muy barata. En cambio, la cera se pagaba muy bien en otro país en el cual el comerciaba, y le propuso que le trocara su mercancía por diamantes, que eran muy codiciados en el país de nuestro héroe, y baratos donde se encontraban.

El hombre lo pensó mucho, pero consideró que ya había tomado su decisión y que no valía la pena cambiarla. Sin embargo, accedió a cambiar la cuarta parte de su cera por el equivalente en diamantes, más bien como un gesto de cortesía con el mercader.

Su país, tan lejano como lo estaba, estaba a más de un mes de travesía por el mar. Durante ese tiempo, la cera comenzó a descomponerse y a oler mal. Se tornó tan nauseabunda la atmósfera en el barco, que los demás pasajeros se impusieron y arrojaron toda la cera sobre la borda. El hombre quedó devastado.

Al llegar a su patria, su esposa le recibió felizmente y con dinero prestado le festejó con un gran banquete. El hombre, acongojado por su pérdida en el océano, casi no pronunció palabra durante la fiesta. La esposa, intrigada, espero a que su marido se durmiese y registró toda su ropa; encontró un bolsito lleno con ciertas piedras que se miraban muy bonitas y las llevó al joyero por la mañana.


Casi se desmaya cuando el experto le hizo saber que con ese lote de diamantes podrían vivir cómodamente por el resto de sus días sin trabajar.

Al escuchar esta noticia, el hombre quedó perplejo y luego rompió en llanto: “si la cuarta parte de mi cargamento me produjo tanta riqueza, ¡cuánto me habría producido los otros tres cuartos si hubiese hecho caso a aquel mercante! ” Vivió amargado el resto de sus días.

Algunas personas son así: no aprecian lo que tienen, sino que añoran lo que no poseen y quizá siempre lo han tenido al alcance de la mano.

Siempre habrá una tarea extra qué hacer; una causa a abrazar; una canción para bailar; un ser amado a quién besar. Debemos vivir conscientes de que no estamos solos, que no somos criaturas aisladas y que somos parte de algo más grande que la suma de todos nosotros; que nuestra Patria necesita de nosotros. Es triste no tener patria. ¿Podríamos perderla algún día?

Debemos enterarnos que lo que tenemos no es poco, y que también debemos disfrutarlo. Planteaba otro sabio, muchos siglos atrás, “¿Quién es un hombre rico? Aquel que está feliz con su porción”.

Tegucigalpa, 29 de julio, 2007.

sábado, 23 de enero de 2010

De Puño de Hierro a Blandengue


"Eso Sería Justicia". Así remataba sus mensajes de campaña don Porfirio, "Pepe" Lobo, durante la contienda electoral 2005. Favoreciendo la pena de muerte, el trabajo forzado de los reclusos y penas muy severas, don Porfirio se mostraba como un hombre firme, con un puño de hierro y sin guante de seda.

Hoy vemos en él a un apaciguador. Habla de paz y reconciliación, perdón y unidad. Me parece bien. Es más probable que un pensamiento prudente nos guíe hacia una acción inteligente.

Sin embargo, apaciguar no suele funcionar como se espera. Colombia intentó apaciguar a los insurgentes durante décadas, y solamente logró avivar el fuego. Jimmy Carter quiso apaciguar a la floreciente Revolución Islámica en Irán, y consiguió que mancillaran su embajada en Teherán y humillaran a su gobierno. Y todos saben lo que sucedió cuando Neville Chamberlain cedió a todas las exigencias expansionistas de Adolf Hitler durante la Conferencia de Munich.

Apaciguar no es buen negocio. Envalentonamos a los fanfarrones y ofendemos a los vilipendiados.

Por supuesto que el nuevo gobierno tiene que hacer concesiones. Debe demostrar que quiere fortalecer la democracia, que está dispuesto a dialogar, a buscar la reconciliación nacional. Tiene que dar señales claras de ser un gobernante compasivo y tolerante, y que es un intérprete de los anhelos y expectativas de la nación.

El acuerdo que suscribió el presidente-electo en Santo Domingo nos ofende a muchísimos hondureños. Lo suscribió sin ser presidente, y con vigencia a partir de su firma, sin que se considere la ratificación legisltiva. Más grave aún, pone en precario a su gobierno al pronunciarse a favor de dejar salir a don Manuel Zelaya de Honduras, sin las restricciones que la institución del asilo pondría a su futura actividad política.

Ya lo anunció don Manuel: se trasladará a México para desde ahí cavar una trinchera desde la cual continuar con su proyecto constituyente.

Don Porfirio debió exponer ésta y muchas otras circunstancias antes que ceder blandito a todas las presiones que seguramente le hicieron. No dudamos que hubo presiones. Entendemos que hayan intentado torcerle el brazo, y asi se observa del lenguaje corporal de quienes aparecen en las imágenes del acto de firma del convenio.

Lo que sucede es que ante el standard de decoro y pundonor nacional que nos ha dejado don Roberto Micheletti, queremos a un hombre prudente y pragmático a la cabeza del gobierno. No a un blandengue. Esperábamos que don Porfirio se tomara su tiempo y se mostrase flexible pero firme; que tuviera la habilidad y el carácter para saber en qué decir NO.

He dicho antes que hay que esperar a que el gobierno tome posesión y comience a hacer lo propio. Desear su exito. Pero habiéndose pronunciado don Pepe en el sentido de que hay dos presidentes y actuando como si él es uno de ellos cuando aún no lo es, torna necesario adelantar las críticas que sobre su gobierno deben hacerse.

Si es tan blandengue, ¿qué podemos esperar de su conducta cuando sus funcionarios sean cuestionados y se sospeche que son corruptos? ¿será compasivo con ellos? ¿cómo explicar que pretenda nombrar en importantes cargos a funcionarios que desde hace años están cuestionados intensa y ampliamente? ¿les ofrecerá salvoconducto si los acusa el Ministerio Público y la conciencia nacional?

Eso, ¿sería justicia?

miércoles, 20 de enero de 2010

Quebrarse los Dientes y Agachar la Cabeza




Durante casi ya siete meses, Honduras ha asumido como nunca antes, una postura que ha sorprendido a todo el mundo. Incluso a los hondureños.

Siempre dependiente de créditos, dádivas y cooperación, de la noche a la mañana Honduras ha debido reorientar la financiación de su déficit mediante el endeudamiento interno, y los prestamistas nacionales han tenido la capacidad para financiar el gasto público.

En el sector privado, los cambios también han debido realizarse prontamente. Ante el aislamiento, la promesa de mayor calidad ha contribuido a que el consumidor prefiera productos hondureños. Por su parte, los empresarios buscan soluciones creativas a sus dificultades.

En lo político, Honduras se ha dado el lujo de plantarse ante los "grandes" y decir que no. Y ese "no" fue verdaderamente, NO. Y no ha sido por capricho. Honduras se ha dado cuenta que aunque de valor geoestratégico muy grande, nuestro aliado más importante nos ha visto como deshechables, apostando a la debilidad de la economía venezolana.

Hoy, el hombre a quien elegimos presidente, nos dice, "¡No crean que podemos salir adelante!" "Lo que dije sobre triunfar, ¡Era de mentiritas!" "¡Si no bajamos la cabeza, nos sopapean!"

Teniendo la confianza del pueblo hondureño para gobernar con una mayoría sin precedentes, a don Pepe no le basta nuestro apoyo. No somos suficientes para él. Él necesita que la Comunidad Internacional le aplauda. Por eso no quiere a don Roberto en el Estrado, porque prefiere desligarse y decir que él no tuvo nada que ver en el 28 de junio.

Ahora, dará salvoconducto a Mel Zelaya para que salga como "Huesped Distinguido" y no como asilado. Sin las restricciones que impone la institución del Asilo, el ex-presidente tendrá libertad plena para, con el apoyo del ALBA, preparar una actividad política que no traerá beneficio a los pobres, sino más incertidumbre, y quizá, más tensiones.

Nuestro futuro presidente parece estar navegando hacia donde sople el viento. Sin compás, astrolabio ni sextante, rechaza el GPS que le regaló el pueblo hondureño. Corriendo acudió al llamado que le hicieran desde la Dominicana para ir a someterse a la voz imperiosa a la que teme y ante la que se acobarda.

Si es así, don Pepe, ¡COMA MIERDA!

¡Vendrán Tiempos Mejores!

¡Vendrán Tiempos Mejores!
A few clouds over an overwhelmingly blue sky